SALMO 23 | EL BUEN PASTOR

En este video reflexionamos sobre el profundo mensaje del Salmo 23, conocido como el salmo del Buen Pastor. A través de sus palabras, encontramos consuelo, esperanza y una guía espiritual que nos recuerda que nunca estamos solos, incluso en los momentos más difíciles. Exploramos el significado de cada versículo, destacando cómo la figura del pastor simboliza el cuidado, la protección y el amor incondicional de Dios hacia sus hijos.

VIVIR DEL RESUCITADO

MANUEL PÉREZ TENDERO

Encuentro, testimonio y vida: estas tres palabras podrían resumir el contenido de las tres lecturas que serán proclamadas en este Domingo de Resurrección.

Empezamos por el evangelio: san Juan nos habla de un encuentro de algunos discípulos con el sepulcro vacío de Jesús. María, la primera que lo descubre, no llega a entrar; Simón y el discípulo amado, que llegan después, entran y ven. Juan dice que el discípulo amado creyó. Más tarde, también María creerá cuando se encuentre con el Resucitado, así como el resto de los discípulos y el propio Tomás.

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EL AMIGO Y LA VIDA

MANUEL PÉREZ TENDERO

La resurrección de Lázaro: después de los episodios de la samaritana y el ciego de nacimiento, la liturgia del domingo nos presenta un nuevo símbolo bautismal con este precioso episodio en Betania. El agua y la luz dan paso al símbolo de la vida. ¿En qué sentido es un símbolo la vida? En verdad, no se trata de un símbolo, sino de una realidad fundamental de nuestra existencia.

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LA SED DE LOS CREYENTES

MANUEL PÉREZ TENDERO

Si la Cuaresma nos trasporta simbólicamente al desierto, las lecturas de este domingo nos plantean un tema muy adecuado: el agua.

En la historia de Moisés, tenemos un pueblo sediento que no sabe dónde acudir para beber; por ello, se quejan al libertador y este, en nombre de Dios, les abrió un manantial en una peña, en el monte Horeb. En la vida de Jesús, en cambio, sí tenemos un pozo; el que tiene sed, ahora, no es el pueblo, sino el mismo Jesús, que pide de beber a una mujer de Samaría. Entre el Maestro y la mujer se entabla un precioso diálogo por el que Jesús va conduciendo pedagógicamente a la samaritana hacia la sed de un agua nueva, agua que corre, agua viva que solo él puede dar.

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